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jueves, 6 de diciembre de 2012

Alfredo Zaiat: “Mi aspiración es que haya una construcción de pensamiento crítico alrededor de la Economía”

En noviembre entrevisté al periodista Alfredo Zaiat, a pocos días de publicar su libro “Economía a Contramano”, y habló sobre la concepción de la economía política y de la diferencia entre considerarla una ciencia social o una ciencia exacta. También definió a un tipo particular de Economista sobre quienes dijo que construyen una "economía del miedo", afirmó que este le parece un buen contexto histórico para debatir sobre economía y política y explicó que su objetivo con el libro es construir un pensamiento crítico alrededor de la Economía.

En tu libro hablás de la “economía política”. ¿Cómo se define?
La definición de la Ciencia Económica llevada al análisis y a la acción de gobierno, es economía política. El problema no es definir “economía política” sino la clave es entender por qué la Ciencia Económica nació como economía política a partir de los padres del pensamiento económico como Adam Smith, David Ricardo, Kart Marx, John Maynard Keynes y todos los seguidores y las diferentes escuelas vinculadas con cada una de esas corrientes de pensamiento, desde el liberalismo hasta el marxismo, pasando por el keynesianismo. La ciencia Económica es una ciencia social y es una ciencia que permite tener las herramientas de interpretación de los procesos económicos teniendo en cuenta su perspectiva histórica y la intervención de los diferentes sujetos sociales en el ámbito de la producción y distribución de bienes y de riqueza.

¿Cuál sería esa otra economía que no sería política?
Lo que es un concepto básico de la ciencia Económica fue subvertido, en los últimos 40 o 50 años, con mucho más énfasis porque pasó a ser hegemónica la corriente de pensamiento neoclásica, ortodoxa, conservadora y neoliberal, donde convierten y transforman a la ciencia Económica, que es una ciencia social, en una ciencia exacta o una pretensión de ser una ciencia exacta. Plantean diferentes modelos y esquemas económicos a través de una serie de ecuaciones, identidades y variables vinculadas con los números y la matemática y que excluye a los sujetos sociales o, en todo caso, esos sujetos sociales subordinados a un orden natural definido por el mercado. Si existe un orden natural, que es el mercado, por consiguiente todo está dentro de un cuerpo de pensamiento perfecto, con la posibilidad de modelizarlo y de establecerlo a través de diferentes ecuaciones matemáticas.

¿Cuáles son las consecuencias de pensar a la Ciencia Económica como exacta?
Lo que sucede es que esa forma de abordar el pensamiento económico y la Ciencia Económica es eminentemente política. Oculta o elimina del análisis económico la intervención de los sujetos sociales, que es la que provoca tensión. Entonces, al eliminarlo, querés eliminar la tensión, por lo que, en última instancia, lo que se quiere eliminar son los derechos de los sectores más postergados y el actor social, que es el trabajador, dentro de la disputa con el capital-empresario.

Alfredo Zaiat es Economista y periodista en Página12, la TV Pública y conduce Cheque En Blanco, todos los sábados de 9 a 12 por Vorterix 103.1

¿Qué te llevó a publicar este libro en este momento?
Me parece que es un momento fabuloso para el debate económico y político en Argentina y Latinoamérica con un contexto internacional de cuestionamiento a ese saber convencional. Durante la primera década del nuevo siglo, América Latina empieza a cuestionar los postulados del neoliberalismo, a partir de los fracasos del neoliberalismo en la Argentina. Pero siempre aparecía como un proceso político anómalo dentro de la economía mundial. Dentro de Latinoamérica aparecía simplemente como el resultado de algo que no funcionó. El neoliberalismo plantea que se fracasa por errores en la implementación y porque no se profundizaron esas políticas. A partir del 2008, lo que se muestra es que el neoliberalismo fracasa no solamente en América Latina sino que exterioriza su fracaso en su máxima expresión en las potencias mundiales. Entonces, a partir de ahí empieza una grieta muy fuerte en ese saber económico convencional que merece seguir siendo gradado. Que sea cuestionado no significa que haya perdido la hegemonía, pero antes no tenía ni espacio el cuestionamiento.

En el libro mencionás que la carrera de Ciencias Económicas de la UBA antes incluía la palabra “Política” y que fue eliminada. ¿Cómo fue ese cambio y cuál fue el motivo?
Fue en 1976, con la Dictadura. Hay una discusión sobre si fue antes, durante el régimen de Alberto Ottalagano, pero es a partir de 1976 que efectivamente deja de llamarse Economía Política y pasa a llamarse Economía. Tiene que ver con un contexto internacional de comienzo de la hegemonía del neoliberalismo, donde el monetarismo pasa a ocupar un rol central dentro del pensamiento económico y la acción de gobierno de política económica.

¿Cómo se forman los Economistas en nuestro país?
En términos generales, en la UBA, sigue siendo casi igual. Hay mayor diversidad de cátedras, pero el corazón de la carrera sigue siendo la misma, de corrientes neoclásicas. El tema es cómo está organizada la carrera. Uno puede pensar ¿cuánto hay de economía argentina, en la carrera? ¿Cuánto hay del debate de la economía industrial? En las nuevas universidades del conurbano hay una pretensión de empezar a construir una carrera de Economía Política y hay buenos intentos.

Tu segundo capítulo se titula “los Economistas”, ¿quiénes y cómo serían estos “Economistas”?
Es una injusticia ese título porque ahí estoy englobando a la mayoría que se dedican a investigar y tratan de sumergirse y avanzar en el objeto de estudio que es la Ciencia Económica. Pero, en realidad, a lo que yo me refiero en el capítulo es a los “Economistas mediáticos”, a los que hace poco les encontré otra definición para eludir y no castigar a los Economistas profesionales y a los investigadores. Entonces, yo los denomino hombres de negocios dedicados a la comercialización de información económica. De esa forma, le encuentro una definición clara a lo que es su tarea, legítima. Hay alguien que paga por sus servicios. Hacen su trabajo, tienen la suerte de que los convoquen para ese trabajo, cosa que es una virtud porque se equivocan permanentemente, pero igualmente los siguen convocando. No hay otra profesión que tenga ese beneficio de equivocarse permanentemente en los análisis y en los pronósticos y puedan seguir manteniendo sus tareas y servicios. Entonces, busco desmitificar el rol del Economista del establishment, busco precisar cuál es la tarea del Economista y, en última instancia, develar qué hay detrás de esos Economistas, que es el poder económico y financiero.

CFK elogió el libro de Zaiat durante una conferencia de prensa
¿Cuáles son los temas sobre los que suelen hacer pronósticos estos Economistas?
En el fondo, lo que resulta de esta intervención de estos Economistas, que se supone que saben lo que va a pasar, con este saber técnico detrás, pero que es eminentemente político e ideológico, es que se especializan en la "economía del miedo". Que sea político e ideológico no está mal, pero lo ocultan, entonces aparecen como neutrales.

¿Cómo funcionaría esta “economía del miedo”? ¿Cuál sería su efecto?
Lo que hacen es instalar dudas en la sociedad sobre lo que va a pasar en la economía. Esto genera temor. Miedo a perder el trabajo, los ingresos. Entonces hay una reacción lógica individual a preservar un status quo de lo que tiene, por lo que se mantiene un status quo de la sociedad y, por consiguiente, se evita la disputa y la tensión sobre cómo se distribuye el ingreso. Por lo tanto, ese status quo lleva a mantener los privilegios de los sectores más poderosos. Y, para cerrar el círculo, justamente como los Economistas se presentan como portadores del saber económico, encriptado en un lenguaje cerrado, técnico y para pocos, la gente cede ese conocimiento y pierde la capacidad de comprensión de los procesos económicos.

En la transmisión de esa información, están los medios de comunicación, que son quienes la difunden y la filtran. ¿Cuál creés que es el rol que están cumpliendo los medios con respecto a eso?
Ahí uno tiene que pensar cuál es el andamiaje de esta estructura: está el poder económico, el economista del establishment como vocero y representante de esos intereses y el canal de transmisión de esa concepción del mundo y de esa concepción de la Economía, que son los medios de comunicación. Los grandes medios de comunicación son parte del poder económico, no son entes, independientes y ajenos a la sociedad.

Y, entonces, si en la universidad y en los medios de comunicación se mantiene y se difunde la misma concepción de esta Economía, ¿cómo se hace para que la sociedad sepa y conozca que existe una concepción de la Economía que es Política, como ciencia social y no exacta?
No tengo una respuesta terminante. Lo que sí sé es que es a partir de la toma de conciencia de sectores de la sociedad, precisamente para romper esa coraza donde se encuentran y, a partir de ahí, empezar a ampliar los límites muy estrechos que obliga e impone ese discurso dominante. Desde mi espacio, trato de abrirlo. Con este libro aspiro a eso. Mi aspiración es que haya una construcción de pensamiento crítico alrededor de la Economía, pero porque mi aspiración es que haya pensamiento crítico en todo, para la construcción de una sociedad mejor.

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