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lunes, 21 de noviembre de 2011

Eric Calcagno: “La educación universitaria cumple una función básica en el Proyecto Nacional” (Segunda Parte)

Lo afirmó el Senador Nacional, Eric Calcagno, en la segunda parte de la entrevista exclusiva que dio a la Revista “Extensión”.

  Presentamos la segunda parte de la entrevista realizada por “Extensión” al Senador Nacional del Frente Para la Victoria, Eric Calcagno. En este número el Senador relata su experiencia en Francia; el rol que deben cumplir las Universidades; su visión acerca de la situación política y económica nacional; las elecciones porteñas y el futuro de la Ciudad de Buenos Aires.

Usted vivió varios años en Francia, estudió ahí, militó y fue Embajador argentino en ese país. ¿Qué puede destacar como diferencia o como similitud entre los dos diferentes contextos? ¿Cómo es la participación política de los jóvenes allá?
Los contextos son harto diferentes. Con sus características, la sociedad francesa es una sociedad que ya ha resuelto sus problemas básicos, partiendo de la construcción de un Estado de Bienestar en la posguerra, que ningún gobierno de derecha o de izquierda ha alterado en substancia. Los cambios políticos pueden orientar un par de grados en alguna dirección particular la dinámica de la política general, pero nadie se arriesga a poner en duda la salud pública, la seguridad social, la educación estatal, el sistema fiscal, la presencia del Estado en la economía… De Gaulle decía que “sin Estado, Francia no existiría”, lo cual debería hacer reflexionar a los ultraliberales que pregonan su necesaria desaparición, al menos para finalidades políticas, económicas y sociales. La sociedad francesa se asienta también sobre un sólido relato, indispensable base para el desenvolvimiento de las sociedades. Aunque se sienten herederos de dos mil años de historia, es la Revolución Francesa que, como acontecimiento modernizador en las leyes y costumbres, ocupa un lugar de privilegio en la identidad nacional. Supieron construir ese relato integrador y laico, que se refleja en la enseñanza pública, y que les sirve de estructura simbólica para justificar y justificarse en la época.
Es una sociedad donde los problemas básicos están resueltos, la productividad media es homogénea y elevada, la distribución del ingreso, aunque sufrió de los decenios liberales, sigue siendo de las mejores en Europa, con un nivel de pobreza que ronda el 10% de la población, que es atendido con diferentes subvenciones públicas. En ese contexto, el llamado de la política es quizá menor que en otros países. Existe un grado bajo de sindicalización, y los partidos políticos son percibidos como superestructuras de cuadros profesionalizados. Las expresiones juveniles más fuertes se dan cuando un gobierno intenta una medida que afecta a la salud o a la educación. Surgen entonces grandes manifestaciones a lo largo y ancho de Francia, que enarbolan una demanda puntual con concurrencia masiva; avanzar planes generales genera siempre, en ese tipo de sociedades, problemas más complejos para aunar voluntades.

A mediados de abril se realizó el “Encuentro Nacional Universidad y Proyecto Nacional” en la Universidad Nacional de Mar del Plata y usted fue uno de los invitados. ¿Cómo ve a la educación universitaria en la actualidad y al rol de las Universidades en su relación con el Proyecto Nacional?
La educación universitaria cumple una función básica en el Proyecto Nacional. Por un lado, aporta los saberes necesarios para instrumentar el modelo de desarrollo económico con inclusión social; todavía estamos sufriendo la carencia de técnicos y especialistas que significó el cierre de las empresas públicas, que eran centros de investigación original (las empresas transnacionales traen la tecnología de sus casa matrices); y padecimos la desindustrialización del sistema productivo, que desalentaba la formación de profesionales. Por otra parte, la creación de nuevas universidades -en especial las del conurbano de Buenos Aires- abre el acceso a las universidades a quienes lo tenían vedado por razones económicas o de lejanía.

¿Qué proyección política y económica hace a nivel nacional, no sólo dentro del mercado interno, sino teniendo en cuenta su rol en el mercado internacional?
La política y la economía argentinas están en el período de consolidación del nuevo modelo. En el plano político se practica una democracia integral, con el total respeto a todos los derechos humanos, políticos y civiles; en particular, se practica una democracia sustancial, que es la que está ligada al concepto de igualdad. Se aplica el modelo de inclusión social, que tiene por finalidad incorporar con plenitud a la vida política, económica y social a los 40 millones de habitantes; este objetivo requiere enormes esfuerzos, porque implica empleo “en blanco”, educación, salud, cultura y bienestar para todos. Tal vez sea necesario comprender que la distribución del poder, del ingreso y de la palabra son tres aspectos de una misma dinámica. Con esas tres grandes distribuciones -política, económica, simbólica- lo que logramos es dotar de mayor sustentabilidad al proyecto nacional.
En el plano internacional se refleja la fortaleza interna, que hace posible el ejercicio de la soberanía nacional. Así, se ejecuta una política internacional independiente, se fortaleció Mercosur, se creó Unasur y terminaron la sujeción al Fondo Monetario Internacional y la amenaza del Alca. En el comercio internacional, desde 2003 existió superávit de comercio exterior; y en el plano financiero se renegoció la deuda externa con una quita del 66%.

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