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miércoles, 1 de junio de 2011

Eric Calcagno: "Lo que se juega en las próximas elecciones es la consolidación y profundización del nuevo modelo de desarrollo" (Primera Parte)

Lo afirmó el Senador Nacional, Eric Calcagno, en una entrevista exclusiva que dio a la Revista “Extensión”.

El sociólogo y experto en economía, Eric Calcagno, es Senador Nacional del Frente Para la Victoria por la Provincia de Buenos Aires desde el 10 de diciembre de 2007. En una entrevista exclusiva que dio a la Revista “Extensión” habló del contexto político actual; la situación a nivel nacional y en la Ciudad de Buenos Aires; la participación de los jóvenes en la política; su experiencia como estudiante, militante y Embajador en Francia; y su nuevo libro “El Resurgimiento Argentino”. En este número presentamos la primera parte de la entrevista.


Teniendo en cuenta el actual contexto político que se está viviendo, tanto a nivel nacional como en la ciudad de Buenos Aires, ¿cuál es su visión frente a las elecciones nacionales y las de la Capital Federal?
Creo que estamos viviendo un período histórico de trascendencia. Como señalaba Scalabrini Ortiz cuando hablaba del 17 de Octubre, “la historia nos acaricia como una brisa fresca” desde mayo de 2003. Sobre las ruinas de la hegemonía del sistema de renta basado en la valorización financiera, comenzamos a construir el modelo de desarrollo económico con justicia social. Es un verdadero privilegio poder participar en la construcción de una nueva Argentina, ya sea como Embajador de Néstor Kirchner en Francia o como Senador Nacional por la Provincia de Buenos Aires, luego de la asunción de Cristina Fernández de Kirchner a la Presidencia.  Lo que se juega en las próximas elecciones es mucho más que un predominio electoral: es la consolidación y profundización del nuevo modelo de desarrollo. Es eso lo que está en juego en las próximas elecciones de Octubre: existe un Proyecto Nacional que conduce Cristina, y es necesario que en los niveles provinciales y municipales exista una fuerte articulación. Si va de suyo en la Provincia de Buenos Aires, donde los hechos de gestión son significativos en materia de desarrollo económico y social, la ciudad de Buenos Aires presenta un panorama más complejo, donde el peso de los prejuicios hacia los sectores populares en general y hacia el peronismo en particular suele impactar en el electorado. Aunque si consideramos la mala gestión del actual gobierno municipal de la Capital Federal, junto con el fervor que despierta la Presidenta, la calidad de sus candidatos, creo que es un combate que podemos librar con perspectivas alentadoras. 

¿Cómo ve a la oposición? ¿Cuál cree que puede ser el opositor más fuerte al Frente para la Victoria, del que usted forma parte?
El grueso de la oposición no va más allá de la lucha para acceder al poder. Carece de programa de gobierno, porque no sabe adonde quiere ir, ni se ha dado cuenta que estamos entrando en una Argentina industrial con un Estado de Bienestar. Por eso no atina a plantear más que una oposición cerrada al gobierno basada en cuestiones de forma. En el Senado he citado un hecho que ocurrió durante la Revolución Francesa. En el momento en que el pueblo estaba tomando la Bastilla, a ocho cuadras de allí había decenas de personas que estaban pescando en el Sena y no tenían idea de lo que estaba ocurriendo. Creo que a gran parte de la oposición le pasa lo mismo. Se suben de las candidaturas, se bajan, se corren, se esconden o aparecen, en falsa sorpresa, como en las comedias de enredos. Eso sí, siempre con el mismo libreto, que en materia económica plantea el ajuste, contra el delito confunden represión con seguridad, defienden monopolios de la palabra o del dinero que muchas veces han sufrido en carne propia. Ignoran los avances en la integración masiva de los sectores populares que, desde la asignación por hijo hasta la recuperación de las jubilaciones, desde la política de desarrollo social hasta la irrupción masiva de la juventud en el Proyecto Nacional configuran hechos del resurgimiento argentino. A veces parece que el arco opositor “no ha aprendido nada ni olvidado nada”; de algún modo representan el pre-kirchnerismo, no el post-kichnerismo con el que sueñan algunos editorialistas. 


Teniendo en cuenta la gran oposición que tiene el gobierno nacional también desde los diversos medios de comunicación, ¿cuáles son las estrategias, las tácticas y las herramientas que encuentra el Gobierno para llegar a la gente?
Nuestra estrategia está enraizada en las mejores tradiciones de la historia argentina. Nos sentimos herederos de aquellos populares de la época de Dorrego, que era el nombre que tenían los federales antes de llamarse peronistas. Abuelas y Madres recuperan nietos e hijos de compañeros y compañeras desaparecidos; todos tenemos también que recuperar figuras de nuestra historia, los Moreno, Castelli, Monteagudo, muchas veces desaparecidos o apropiados por la historiografía liberal, cuando no deformados en héroes sólo broncíneos como San Martín o Belgrano. Recuperar el pensamiento de Manuel Ugarte, todo FORJA, Oscar Varsavsky, entre muchos otros que pensaron y actuaron en nacional. No significa xenofobia cultural, pero sí contextualizar lo universal con nuestro territorio, para construir el marco conceptual que sirva a la resolución de los problemas que tenemos en la Patria.
La táctica esta signada por el realismo político. No se trata de utilizar la situación de los hechos, de las gentes y de los poderes para abdicar. Seguimos en eso “el teorema de Néstor”, en contraposición con el “teorema de Baglini”. Allí donde Baglini decía que cuanto más cerca del poder, menos valen las convicciones, Kirchner sostiene que cuanto más cerca se está del poder, más hay que duplicar las apuestas. “No he venido a dejar mis principios en la puerta de la Casa Rosada”, decía, y para aplicar los principios a la realidad, para transformar esa misma realidad, es menester tomar en cuenta las relaciones de poder realmente existentes, no para transigir, pero sí para aumentar ese margen de maniobra, la legalidad y la legitimidad de nuestros actos de gobierno.
Nuestra tarea consiste en continuar desde el gobierno con la construcción de la Argentina justa, libre y soberana, emprendida en 2003. “Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar”, decía el Presidente Perón. Nuestra función es realizar, no prometer. Además, nos gusta eso. El país de hoy es sustancialmente mejor que el que recibimos en 2003. El pueblo comparará nuestra gestión de gobierno con  las anteriores y creerá lo que ve, lo que siente, lo que tiene y lo que piensa, no lo que le digan los medios de comunicación opositores. 

Luego de la muerte del ex Presidente Néstor Kirchner se observó y se habla del florecer de la juventud militante, participativa y comprometida. ¿Qué opina usted al respecto? ¿Cuál cree que es el motivo por el que tantos jóvenes se sumaron a la participación política, a diferencia de lo sucedido en la década del ’90?
Creo que la respuesta es simple: porque si bien la militancia política siempre vale la pena, es frustrante militar cuando las épocas no son favorables, ya sea durante la dictadura militar, donde había riesgo de vida, como en los noventa, donde hubo riesgo de perder la propia identidad. Ahora existen un sinnúmero de lugares donde ejercer esa militancia: movimientos sociales, movimiento obrero organizado, partidos políticos –y primero el nuestro- universidades, entre muchos otros. Hoy vivimos el momento privilegiado donde los deseos se pueden hacer realidad, donde es posible incidir positivamente en las condiciones de vida y resolver los problemas cotidianos del pueblo. Para los jóvenes, que están en ese momento magnífico de la vida, vivir la pasión de los sentimientos y de los compromisos, ejercer la rebeldía, construir la razón política que debe dar plenitud a la gestión concreta, es pasar de los deseos a los hechos, convertir la mayor cantidad de experiencia en conciencia… militar, ser cuadro militante, auxiliar de la conducción, cuadro de gobierno, responsable de un área, grande o chica, territorial o conceptual, es el desafío que desde Néstor y con Cristina convoca a una juventud que sabe que todos llevamos en el morral “el bastón de Mariscal”, como decía Perón. Quizá este proyecto nacional le ha devuelto el futuro a la Argentina, y de allí que se interesen en el futuro los que van a pasar gran parte de su vida en él.

Sabemos que acaba de publicar “El resurgimiento argentino”. ¿Cuál es el argumento del libro? ¿Cómo está organizado?
El Resurgimiento Argentino es un libro militante, que plantea la discusión sobre los ejes y principales medidas de la acción de gobierno, tales como la unidad y soberanía nacionales, el desarrollo económico, la reindustrialización, la inclusión social con base en el empleo, la mejor distribución del ingreso. Explica y fundamenta las políticas del gobierno y refuta las críticas de la oposición. Entre otras categorías de análisis, adopta el realismo político y distingue entre lo formal y lo sustancial.
Desde el punto de vista literario, no sería una novela sino una serie de cuentos cortos. Se trata de 64 artículos ordenados por temas políticos, económicos y sociales, que pueden leerse por separado. Cada uno se refiere a una determinada acción de gobierno.
Para que cada tema pueda ser ubicado con facilidad, al final figura un índice temático; así, son accesibles con rapidez las explicaciones de los principales acontecimientos sucedidos desde 2003. En síntesis, se trata -como lo expresa Carlos A. Zannini en el prólogo- de que “advirtamos las claves del resurgimiento argentino y resultemos actores conscientes de los procesos que vivimos”.

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