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martes, 11 de enero de 2011

Las vidas que no se vivirán

Anoche no me fui a dormir temprano; no pude. Empecé a hacer zapping en la tele, de esos que te hacen llegar hasta el último canal de la grilla y te hacen volver a empezar, sin encontrar nada interesante durante todo el recorrido. Miré la hora, eran las dos de la madrugada y estaba completamente insomne. Seguí cambiando de canal hasta detenerme en uno de películas. Estaba empezando una protagonizada por Jennifer Aniston que yo desconocía: "La buena chica", según la traducción al español -desconozco el título en inglés, pero no creo que sea muy distinto-.

La verdad es que la película es bastante mediocre en general, pero destaco sólo algunas ideas que son el eje de la trama:

"La vida cotidiana, monótona, puede llevarte a la muerte. Algunos esperan a que sus cabezas rueden. Otros están planeando su escape".

"Si algo cambiara en tu vida y fuera tu última y mejor oportunidad para escapar y ser feliz, ¿la aprovecharás? ¿O morirás sin vivir las vidas que hay en tus venas?".

Esa última frase me cautivó, me movilizó. Pensé en la cantidad de personas que conozco que tienen distintos sueños y que todavía no tuvieron la oportunidad de concretarlos, o quizás esa idea de la "oportunidad" sea sólo una excusa para no reconocer que todavía ninguno jugó todas las fichas en intentar hacer realidad esos sueños. No hay que olvidarse de que los sueños no se "cumplen", sino que nosotros somos los seres activos que debemos hacerlos posibles.

Pensé, precisamente, en la cantidad de personas que quizás mueran sin vivir las vidas que hay en sus venas.

Un nudo se me hace en el pecho, mis ojos se cierran suavemente mientras cae una lágrima.

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