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lunes, 10 de enero de 2011

¡Animate!

Hace unos días recibí noticias de una amiga a la que no veo hace bastante, pero con la que intercambio mails constantemente, por lo que estoy bastante al día con respecto a su vida, su pareja, sus proyectos, sus viajes, etc. Las últimas noticias no fueron muy alentadoras, se ve que el comienzo del nuevo año no le sentó del todo bien y, balance va, balance viene, está envuelta en un torbellino del que todavía no puede salir. Tiene que tomar una decisión -bah, ya la tomó-, pero todavía no logra organizarse ni sabe cómo va a hacer para hacerse cargo de esa decisión. El siguiente párrafo es un fragmento del extenso mail que me envió:

"Tengo un par de mambos dando vuelta, y vos ya los sabés. No quiero seguir en este laburo. En realidad lo tengo super decidido, pero me da miedo. Miedo = no tener plata. Otro miedo = no tener los huevos para hacer lo que se supone que quiero hacer con ese tiempo libre que me quedaría si renuncio (con esto entiendasé: escribir literatura y hacer periodismo, aprender fotografía y volver a tocar la guitarra, entre otras cosas como ponerme las pilas con la facultad y meter la mayor cantidad de materias, etc.). Creo que tengo miedo de deprimirme y encerrarme en una pasividad que no me permita hacer nada, lo que me llevaría a autoboicotearme y demostrarme -supuestamente- que en realidad no sirvo para nada de lo que quiero hacer, lo que me llevaría a volver a encerrarme en una oficina, con toda la angustia que eso me genera."

Después de leerlo y volverlo a leer varias veces, lo único que se me ocurre contestarle es: "¡ANIMATE!". No pude decirle más que eso. Entiendo que tenga miedo, pero verla perder tiempo en un lugar en el que no va a poder crecer ni desarrollar toda la creatividad y la capacidad que tiene, me desespera. Con respecto al miedo por la falta de plata, le dije que eso no puede retenerla en un trabajo como ese, en una oficina triste y monótona. Le traté de dar esperanzas de que el dinero le iba a llegar pronto, pero como resultado de una actividad mucho más satisfactoria. Le dije que si le pone voluntad, tiempo y paciencia, todo va a ir fluyendo... que ya iba a ver. Con respecto a ese maldito autoboicot que ya la viene paralizando hace tiempo, simplemente le dije que si era conciente de que eso le estaba sucediendo o que podía sucederle, sería una verdadera idiota si permitía que vuelva a pasar.

Todavía no sé qué resolvió. Tendré que esperar un nuevo mail.

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