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martes, 12 de mayo de 2009

Reencuentro Casualmente Causal

Será posible que justo hoy tuvo que aparecer? -pensaba ella. Mientras, en algún rincón de su mente sonaba solito y sin cesar un tema de Neko Case. Siempre el mismo fragmento: "Don't forget me..." y el resto de la frase se perdía entre notas musicales y vocales difusas. No recordaba el resto de la canción, pero, por algún motivo, esa partecita se repetía una y otra vez en su reproductor de música mental. No encontraba el "stop", así que simplemente lo dejaba seguir todas las veces que fuera necesario, hasta que se cansara, o pasara a otro tema.

En el medio de esa banda sonora que saltaba, cual disco rayado, sobre la misma parte de la estrofa, seguía pensando: ¿Justo hoy tenía que encontrármelo? Con la cantidad de cosas que tengo que hacer en este momento, me vengo a distraer con esta pelotudez. Pero sabía que, en el fondo, no era tan pelotuda esa pelotudez, porque sino no se hubiera tomado la molestia de reflexionar sobre el asunto. No había resultado como se lo había imaginado. Fue un reencuentro totalmente casual; bueno, no tanto, considerando que ella lo había estado buscando. Sin embargo, en ese preciso instante en el que efectivamente se cruzaron en una sincronización casi perfecta, no lo había planeado y no se lo esperaba. Pero se dio, como sucede siempre que uno no se lo espera.

Fue un reecuentro fugaz, pero intenso, veloz, impulsivo, chocante. No se le ocurrían otros adjetivos para calificar la situación; realmente se quedó sin palabras para describir el momento. Será por ese motivo que ese fragmento del tema es lo único relativamente coherente que se repite en su mente; porque tiene sentido. ¡Ya está! Encontró una palabra para caracterizar el reencuentro: AMISTOSO. Sí, eso fue. Nos reencontramos como dos ex compañeros del colegio o amigos del barrio se encuentran de casualidad durante un viaje en tren. Es la primera vez que nos reencontramos en años, no sabemos cuándo será la próxima vez que nos cruzaremos, y sabíamos que la conversación iba a ser breve, porque cada uno tenía que seguir con sus cosas, así que simplemente nos resumimos siete años de nuestras vidas en setenta minutos de conversación cibernética.

Se preguntaba cuáles eran las probabilidades de que esa situación no la dejara así, en esas condiciones, completamente pensativa. Pero sabía que la respuesta era: cero. Sucedió así porque así debía suceder. Y ahora no sabe qué le espera, quizás un próximo reencuentro, con más sorpresas, aunque la de hoy ya fue suficiente. Sabía que después de tanto tiempo, las probabilidades de que estuviera en las mismas condiciones de soltería que yo, eran remotas, pensaba. Pero tampoco se desilusionó como creía que le iba a pasar si sucedía eso; realmente lo sintió como una especie de amigo lejano en tiempo y espacio, con el que nuevamente cruzaba su camino. Sólo eso. Pero qué lindo reencuentro, pensaba mientras ahora sonaba en su cabeza el primer verso del estribillo de un tema de Alanis Morissette: "It's like rain on your wedding day...", y se repetía una y otra vez. Y de pronto se dio cuenta de lo curioso de que justo ese tema haya surgido en su mente, sin siquiera tomar conciencia de en qué momento se detuvo el tema anterior y cambió de track.

Qué curioso... so funny, isn't it?

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