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jueves, 20 de noviembre de 2008

Simplificada

No era tan complejo como pensaba. Era tan simple como un conflicto entre el "querer" y el "ser/estar". No siempre van de la mano y eso es lo que no vi, no me di cuenta. O quizás estaba tan enfocada en eso que creía querer, que dejé de lado lo que en realidad me pasaba. Y es por eso que todo se volvió complejo. Una lucha interna que no me dejaba en paz.

Hoy todo se aclaró, iluminado como por artes metafísicas, algo ajeno a mí. Y lo agradezco. Esta mente y este corazón lo necesitaban.

De pronto, como si hubiera renovado mis lentes, todo lo veo con mayor claridad. Mis metas se organizaron en orden de prioridad y eso me permite conducir sin ebriedad mi presente.

A partir de ahora, retomando un fragmento de mi pasado que había estado negando, vuelvo a dar pasos hacia adelante. Me reactualizo y así mi pasado vuelve al presente, a un mejor presente. Lo mejor de "mi ayer" y lo mejor de "mi hoy" se fusionan en este cuerpo que vuelve a sentirse forma; sus contornos vuelven a tener nitidez... ya no se borrarán.

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