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jueves, 17 de julio de 2008

Aquella mujer que daba pasos X


Se siente confundida. Hoy no sabe bien lo que quiere, pero tomó la decisión de dejar de hacer las cosas que no desea. Decidió que ya no hará aquello que no quiere.

No quiere sentirse sola; no quiere seguir llorando sin lágrimas mientras expone una sonrisa en cada situación; no quiere seguir viviendo en los extremos (¿entonces quiere el equilibrio?); no quiere aparentar ser feliz (quiere serlo, ¿quién no?). Se cansó de esos viajes en soledad mientras se dirige al encuentro con puros ruidos que aturden su conciencia y le hacen olvidar su miserable existencia.

“Estaría bueno encontrar una compañía constante, permanente”.

Sus radiantes sonrisas, acompañadas por una triste mirada, ya no engañan a su mente, y eso le hace pensar demasiado. No son buenos esos pensamientos. Todavía no tolera tomar conciencia de lo vacía que está su vida desde hace un tiempo.

Ni siquiera logra poner en palabras concretas lo que le sucedió (ni lo que le sucede).

Todavía no se anima a ser descubierta, ni a que otro conozca su “verdad” (ni siquiera parte de su pasado). Si eso sucediera, ¿cuáles serían las consecuencias? No lo sabe, ni se anima a salir de esa ignorancia. Prefiere seguir así, por temor a que sea peor.

1 comentario:

  1. esa mujer es mucho,y tal vez ella no lo sabe.
    te quiero
    aqui estoy
    lo

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