Páginas

lunes, 30 de junio de 2008

Aquella mujer que daba pasos VI

Hoy su día no empezó como otros. No se despertó a la misma hora de siempre, no se sintió igual que otras mañanas -u otros mediodías-; ni mejor, ni peor, diferente.

Hoy se dio cuenta que hace un año su vida se llenó de cambios, o ella llenó a su vida de cambios, alteraciones; ella cambió y no tuvo que esperar mucho para ver las consecuencias.

Pero un año después, no está segura de cómo calificar los casi resultados. Muchas cosas fueron buenas, pero no todas, y todavía hay dos ausencias que no carecen de importancia.

Hoy, esta mujer que no logra despertar en su totalidad, amaneció pensando en eso que todavía le falta en su vida.

Se vio, luego, a sí misma comentando esta sensación de carencia, de vacío, con otros. "Relajate, dejá de buscar -le dijeron-, hay que pensar en que, además, pasan cosas buenas". Sonaba ridículo que alguien tuviera que recordarle esto último, pero así fue.

Todo este tiempo sus pensamientos cerrados, limitados, sólo se enfocaron en aquellas cosas que todavía faltaban, que brillaban por su ausencia -si me permiten la frase trillada. Había dejado a un lado los logros, las personas y situaciones que la habían hecho feliz, o mínimamente le dibujaron una sonrisa en el último año, así, lleno de cambios.

Pensó que era cierto, estaba "buscando" lo que todavía no tenía, y había olvidado que todo lo que había conseguido, fue sin querer; justamente, sin buscarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario