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martes, 20 de mayo de 2008

Ella/él...


Tiene fantasías sobre lo que siente por él. Cree que su anhelo más grande es tenerlo cerca, oír su voz, su risa, percibir sus movimientos, mirarlo y ver que su mirada sea sólo para ella. Sentir la química entre sus cuerpos, el contacto con un beso o un abrazo.

No está segura de lo que quiere realmente, pero desde que él apareció, invade todos sus pensamientos.

Él –o la imagen de él- está presente cada día; ella no sabe por qué, sólo siente eso y se pregunta, y se responde: “Esto debe ser amor porque realmente tiene un dominio sobre mí”.

Se convence de esta verdad, siente que no es una locura porque recibe esa respuesta del otro lado. Y se sorprende, y se desconcierta, pero se siente feliz envuelta en esa locura compartida. Él también percibe la ansiedad, siente una extraña necesidad de conocerla, le interesa lo que hay detrás de sus palabras.

Pero hay miedo en ambos lados. A que la ilusión se termine, a que lo real no sea mejor ni igual a la imagen a la que ya se acostumbraron.

Ella tiene miedo de no gustarle, de no ser lo que él espera.

Él teme apresurarse, pero no sabe por qué. Quizás miedo a darse cuenta de que su sentimiento estaba errado y ya sea tarde para arrepentirse de lo dicho, de lo escrito.

Disfruta de la ilusión de que ella sea su mujer ideal y sabe que para ella él es “algo así”. Eso lo tranquiliza, lo hace sonreír. Por alguna extraña razón siente que ella es para él, no sabe cómo explicarlo.

Ella lo entiende.

1 comentario:

  1. *finalmente entre,viste?lo prometido es deuda,y como yo tengo palabra,aqui andaba,leyendote.espero pases tambien por mi blog.
    y por mi casa.
    te quiero
    besos
    lore

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