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viernes, 16 de mayo de 2008

Aquella mujer que daba pasos V


Palabras y ruidos que penetran su mente. Se pregunta de vez en cuando, cuando se detiene, si hace bien en sumar relaciones del modo en que lo ha estado haciendo en el último tiempo.
En este momento observa a todas esas personas, tan distintas entre sí, y se ve a sí misma fraccionada en distintas proporciones y tironeada desde –y hacia- distintos grupos con los que se siente cómoda, mientras éstos permanecen como esferas aisladas, sin contacto.
“Tenés que hacer lo que te haga bien”, se repite una y otra vez. Pero esa sensación resulta tan efímera que no sabe si hacer caso a esa regla esta vez. Suena simple, pero la consecuencia es un vacío perpetuo que comienza a construirse a partir de esa acción.
Lo “Real”, amigos reales, pensamientos reales. Querer a alguien, tenerle cariño, que te caiga bien. Son niveles y profundidades distintas, relacionadas a una sensación de afecto. ¿Qué criterio usar para medir lo “real” de esas relaciones o acontecimientos?

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